Como mujer cinéfila y mamá de un cinéfilo pequeño troll de 7 años, tengo la suerte de disfrutar de una especie de "segunda niñez", en la que puedo usar a mi peque para darme el gusto de ir al cine a ver esos estrenos infantiles que tanto adoro, sin tener que ser necesariamente la treintona desubicada que se sentó a ver sola una película en una sala llena de papás, mamás y sus tropas (lo...

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