Watchmen de HBO

Debido a esta cuarentena, al fin pude ver la “secuela” de Watchmen producida por HBO, pero creada y escrita por Damon Lindelof (¿Les suena Lost? Sí, él). Es una interesante entrega, pero que no llega más que a ser una versión pequeña y limitada del mito que creó la saga original. Aún no leo Doomsday Clock (la secuela oficial de DC comics, donde se unen ambos universos), pero hasta ahora lo único que leo o escucho es lo ansiosa que está la gente por ver un enfrentamiento ente el Dr. Manhattan y Superman.

Watchmen es una novela gráfica por entregas dibujada por Dave Gibbons y escrita por Alan Moore (quien no aparece en los créditos de ninguna adaptación, y eso lo encuentro muy valorable), y era una mirada realista al mito de los superhéroes en el Estados Unidos actual (1986, en plena Guerra Fría). Su idea original era utilizar los personajes de DC, pero al no obtener los permisos, decidieron crear su propia versión de Batman, Superman, Captain Atom y otros (por esta razón, el unir ambos universos en Doomsday Clock me parece bastante poco ocurrente).

El legado de Watchmen no fue sólo una buena idea -hubiera quedado en el olvido-, sino que era una historia de metáforas, realidades crudas y temas universales. Se habla de misoginia, del rol de la mujer en la sociedad, del abuso de poder, de la guerra, de la búsqueda de identidad, etc. Es, en resumen, una historia sobre nosotros, sobre la humanidad.

Solo el personaje del Dr. Manhattan, por ejemplo (que para mi gusto no es el mejor), habla sobre la pérdida de la humanidad, la responsabilidad al tener poderes que pueden hacer el bien (lo acusan de provocar cáncer a su ex-pareja, no hace nada con sus poderes aunque puede él solo salvar a la humanidad, por ejemplo), y también habla del amor vacío, ese que no se necesitamos estar con una pareja atómica para sentir.

Pero la serie de HBO se limita a contar sólo un tema principal: el racismo (que además es el gran tema de Estados Unidos, no así en otras culturas). El Dr. Manhattan se ve reducido apenas a un ser enamorado, dejando toda complejidad moral y metáfora de deidad a un lado. Ozymandias es apenas un relajo cómico, que no toma protagonismo sino en el último capítulo, pero lamentablemente en forma de Deux Ex Machina (que dudo mucho fuera su intención, porque si no la aplaudiría por la paradoja). Silk Spectre es reducida a un mecanismo para gatillar eventos.

Y el personaje principal, Sister Night, que parte con el potencial de ser una persona desamparada sin familia en búsqueda de sus raíces (o de aceptarlas), no termina al final de la serie haciendo nada más que seguir lo que estaba haciendo en un principio. Arco de personaje sin desarrollo real. La revelación de su historia pasada no contiene ninguna sorpresa, por lo que termina siendo relleno, y el final de su “arco”, si tomamos como arco una falsa historia de origen, no tiene peso argumental para justificar todo lo que ocurre en la serie.

Aún así, debo admitir que la serie de Lindelof es entretenida, con buenos diálogos e ideas, pero no puedo sacarme de mi cabeza las partes tediosas y redundantes, la falta de sorpresas y los personajes planos, en especial los villanos.

¿Vale la pena ver Watchmen? Sí, por la curiosidad. ¿Va a ser un referente para el futuro de las series de TV o de historias de Superhéroes? Para nada, va a quedar en el olvido. Si no son fanáticos del comic original y quieren ver algo de este tipo -pero bien hecho-, les recomiendo mil veces más que vean The Boys de Amazon Prime.

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